PactLayer

Pactar los cambios del día a día sin tener que discutirlos otra vez.

Cada parte dice en privado qué le viene bien y qué no. Solo se ve lo que encaja para ambos.

El problema

El convenio resolvió lo grande. Lo pequeño —un cambio de día, una recogida, un gasto extra— se sigue negociando cada vez.

Y negociarlo por mensajes reabre discusiones que ya deberían estar cerradas.

Cada intercambio se convierte en una prueba de buena fe, no en un simple ajuste de agenda.

Cómo funciona

Marcos necesita cambiar el fin de semana del 14. Elena tiene un motivo personal para no cederlo tal cual, y no quiere explicarlo.

  1. Marcos escribe la petición en lenguaje normal.
  2. Cada parte marca, por separado, qué aceptaría y qué no.
  3. El sistema muestra solo las opciones que encajan con ambos.
  4. Una se acepta y el calendario se actualiza solo.

Menos de un minuto.

Lo que el otro no llega a saber

Lo que ve Marcos

Elena nunca ve esto.

  • Su petición: cambiar el fin de semana del 14.
  • Lo que aceptaría a cambio: ceder el fin de semana siguiente, el 21.
  • Lo que no aceptaría: perder el 14 sin nada a cambio.

Lo que ve Elena

Marcos nunca ve esto.

  • La petición de Marcos, tal y como la escribió.
  • Lo que aceptaría: ceder el 14 solo si a cambio se queda con el 21.
  • Su motivo para no ceder el 14 sin más — no aparece en ningún sitio.

Lo único que llega a los dos

  • La opción compatible: Marcos se queda con el 14, Elena con el 21.
  • El acuerdo, una vez que los dos lo aceptan.

Lo que Marcos no llega a saber: que Elena cedió el 14 porque le compensaba quedarse con el 21 — no si lo habría cedido sin más, ni qué otra cosa habría aceptado. Solo ve la opción que funcionó, como si hubiera salido sola.

Lo que ninguno de los dos llega a saber si no hay acuerdo: si ese intercambio no hubiera encajado, ni Marcos ni Elena sabrían dónde estuvo el bloqueo — si fue el 14, el 21, o cualquier otra cosa. El sistema no reparte esa información entre las partes: solo dice que no encontró ninguna opción que sirviera para las dos. Eso es lo que ningún chat de mensajes puede ofrecer: ahí, para saber por dónde falló, alguien tiene que preguntar — y la respuesta ya no es privada.

Qué cambia

Qué no hace

Un sistema que dice dónde termina se entiende mejor que uno que promete resolverlo todo.

Lo que no guarda

La deliberación privada desaparece. El acuerdo final permanece.

Estado

Es un prototipo funcional. Hemos puesto a prueba el sistema en 23 escenarios de mediación familiar, escritos para que un mediador los reconozca como si fueran reales.

Buscamos mediadores familiares dispuestos a revisarlo. Sin promesas ni cifras de negocio: esto es lo que hay hoy.

Ver cómo se comporta

Esto no son capturas: es la demo navegable, construida sobre los mismos 23 casos de mediación.

Los cuatro primeros piden contraseña — no hay nada oculto, es solo para no dejarlos indexados. Pídela si te interesa entrar. El calendario resultante es la excepción: es público, sin contraseña.